Foto sí, foto no… O fiesta sí, fiesta no?

La foto no se pone para denunciar nada, empezamos a pensar varios. El debate sobre la foto del muerto en los Sanfermines ha seguido desarrollándose en internet, sobre todo entre periodistas, comunicadores, representantes de medios y freelances, (interesante por otro lado ver cómo hay más libertad y diálogo desde lo digital que dentro de las redacciones del papel).

El tema de la autocensura se desvanece cuando entra en juego la cuestión de la tauromaquia como fiesta nacional.

Especialmente ricos me parecen los aportes de José Luis Perdomo en el post de Periodismo al Pil-Pil: si la principal justificación de mostrar las imágenes más crudas es la de «mostrar la realidad tal cual es», para que la audiencia viva el dramatismo de estas situaciones, por qué entonces no se denuncia la brutalidad de la fiesta de los toros de forma clara y valiente por parte del periodista. Dice José Luis:

Estoy en contra de la exhibición de la muerte sin un fin claro como en este caso; en la utilización de la imagen de la muerte de una persona cuando se fomenta y no se cuestiona el hecho de fondo. Decís «¿duele más la foto porque el muerto es nuestro?» y yo pregunto «¿la fiesta es incuestionable sólo por ser nuestra fiesta?».

Me gustaría que los periodistas os mojaseis más; si habéis bajado a la arena a debatir, debatid, no os limitéis a pasar para defender las acciones de los medios para los que trabajáis 😉 No paséis de puntillas, no os quedéis en lo anecdótico ni escurráis el bulto. Las fotos de una matanza se publican para suscitar el debate sobre la masacre en sí; no eludáis el ejercicio de debatir sobre el hecho de la muerte de Daniel en vez de centrarlo en los píxeles sobre su rostro.

No os perdáis el hilo en los comentarios de Periodismo al Pil-Pil.

Mostrar la cara no es dar la cara

Ayer murió un hombre en los Sanfermines, y la imagen de su agonía en los medios nos tiene divididos.

La mayoría, incluyendo a Soitu, LaRazon.es, ADN.es, elPeriodico.com y LaVanguardia.es, ha publicado el rostro en primera plana cuando aún no se conocía la identidad del fallecido. ABC.es no ha dejado de ponerla, pero ha pixelado los ojos. RTVE.es y 20minutos.es han presentado la noticia con una fotografía de contexto del encierro. Lainformacion.com, sí pero no. Es decir: han decidido no publicarla pero el robot la ha publicado.

El debate estuvo presente a lo largo del día en varias redes sociales. En muchos comentarios la audiencia pedía respeto a la familia, mientras varios comunicadores debatíamos sobre la delgada línea a trazar para todos los casos, tanto el del niño tiroteado en Honduras como el de muertos más cercanos. Como apuntó Antonio Delgado, el criterio no puede ser la proximidad del muerto.

He tenido este debate mil veces en las cátedras de Ética y Deontología Periodística: nunca llegábamos a una conclusión común. Todo queda finalmente librado a esa zona oscura de los dilemas morales del periodista. Esos que resolvemos en soledad, esa almohada con la que cargamos por haber elegido una profesión apasionante, donde el privilegio de estar en contacto primeros con la noticia también nos hace merecedores de una terrible responsabilidad. Pensando en la presión de unos directivos que publican todo con afán de vender y enfrentados a una audiencia que nos critica pero a la vez se fascina con imágenes truculentas.

Javier Barrera dice en un post muy elocuente con el que no estoy de acuerdo:

Es en un día como hoy cuando los periodistas y los periódicos nos tenemos que reivindicar y dejar de lado los paños calientes y retratar la realidad tal y como es. Lo sentimos mucho y lo haremos con suma delicadeza. Con todo el respeto. Con el nudo en el estómago.

Y yo me pregunto hasta dónde llega la reivindicación del periodista que quiere mostrar la cara de un muerto cuando todavía la familia no lo sabe. Cuándo esa línea se transforma en el terreno de la dignidad de esa persona.

¿Publicamos absolutamente todo lo que encontramos? No, no podemos hacerlo. Tenemos un espacio limitado, hay una sola portada hoy, tiene que ir una foto en ese post. Somos filtros, nos guste o no. El periódico, el medio tiene una audiencia global, si alguien quiere gore, sabrá adónde encontrarlo.

¿Mostrar la brutalidad de la vida y los encierros, y las guerras y el terrorismo? Sí, por supuesto. Pero evitando mancillar la privacidad y la dignidad de un hombre. Habrá otras fotos, podremos usar otras fotos, y en esto coincido con Sonia Blanco.

Siempre estoy absolutamente a favor de dar toda la información, de no quedarnos nada. Pero la pregunta aquí parte de saber si eso es información, justamente esa foto de la cara agónica de un hombre, o si sólo es una fascinación por la sangre real en un mundo donde el riesgo escasea y la sangre suele ser zumo de tomate. Aquí creo que es donde reivindicamos realmente el periodismo, porque sabemos perfectamente que el morbo vende y aún así podemos negarnos a publicar aquello que no está agregando información.

Entrevistada por El Comercio Digital

working

Con motivo de mi asistencia al Internet Meeting Point en Asturias, me han hecho esta entrevista que no quiero olvidarme de reproducir aquí:

Marilín Gonzalo pertenece a la generación de periodistas que se ha zambullido en internet con la confianza de que en él está el futuro. Firme defensora de las relaciones sociales a través de las herramientas que proporciona la red, la autora de marilink.net es una de las usuarias más destacadas de Twitter y es especialista en comunicación ‘on line’ y contenidos en internet.

¿El futuro del periodismo está en internet?

No tengo ninguna duda de eso. Todavía no tenemos totalmente claro el esquema de ingresos y negocio de la distribución de las noticias en el futuro, pero está clarísimo que internet es el medio idóneo para que la información se distribuya, para que los lectores participen y para que cada uno decida a qué tipo de información quiere acceder.

Los blogs son un fenómeno que se ha generalizado en todo el mundo y muchas personas los usan como vehículo de comunicación con el resto pero, desde un punto de vista profesional, ¿son una herramienta seria de información o quedan en el ámbito de la opinión?

Personalmente creo que los blogs, e internet en general, implican un ámbito de libertad que no se encuentra en los medios periodísticos tradicionales, y en ese sentido pueden ser muy ricos en datos informativos. Desde la teoría del periodismo tradicional, el blog tiene un alto componente de opinión, porque siempre es la mirada característica de una persona -el autor- que es plenamente consciente de que está dando su visión sobre un tema, pero esto no quiere decir que la información por eso sea menos cercana a la verdad.

Yo creo que todo lo contrario: tenemos un autor que se identifica ante sus lectores, que tiene un historial de posts publicados, por lo que podemos saber cómo piensa con respecto a ese u otros temas, y que por lo general responderá en los comentarios si planteamos una corrección o una argumentación a su post. Normalmente en su post habrá enlaces, referenciando esas ideas, por lo que podemos saber cuáles son sus fuentes, en qué se basa. En la prensa impresa muchas veces la información no es tan transparente, no tenemos enlaces, no tenemos una forma de comentar directamente la noticia, y los artículos no siempre están firmados por el periodista que los escribe.

No veo por qué no pueden ser una herramienta seria de información. Aún escribiendo desde un ángulo subjetivo pueden seguir siendo más veraces que otros medios pretendidamente objetivos.

¿Con qué motivación empezó a trabajar en marilink.net?

marilink.net es mi blog personal. Antes de abrirlo me pasaba mucho tiempo leyendo blogs y en algún momento quise tener un sitio para escribir lo que yo pensaba de muchas cosas que leía por ahí, o simplemente para guardar los enlaces. Luego se convirtió en mucho más que eso, nunca un trabajo, aunque de allí para mí se ha abierto un gran espectro laboral.

También es una destacada defensora y usuaria de Twitter. ¿Qué virtud destacaría de esta herramienta sobre otras redes sociales?

Destaco su simplicidad. Cuando empecé a usarlo me pregunté: “¿Cómo es posible que nadie hubiera inventado esto antes?”. A la vez, siendo simple, es curioso ver cómo cada persona puede usarla de un modo diferente, adaptando ese uso a sus necesidades y a varios niveles. Sin embargo, no considero a Twitter una red social en sí. Creo que es más bien una herramienta, de la misma manera que lo es el email o el chat.

Según un estudio del Harvard Business School, sólo el 10% de los usuarios de Twitter generaron más del 90% del contenido de la red social. ¿No supone un fracaso que más de la mitad de los internautas publicaran menos de un mensaje en 74 días? ¿Cree que no ha calado?

No sólo creo que Twitter ha calado, sino que estoy convencida del gran suceso que es y que ya ha pasado a ser una nueva forma de comunicación social. Cada tanto surgen estudios de este tipo, que miden unos parámetros determinados. Creo que hay que tomar esos resultados como parte de un gigantesco fenómeno de comunicación y no reducirlos a una conclusión simplista. ¿Twittear mucho es sinónimo de éxito? No lo creo. Se participa en Twitter de muchas formas, una de ellas es la atención que atrae, y eso sí es parte de su éxito: hay muchas personas escuchando.

Algunas localidades españolas, concretamente Pontevedra, Lleida y Salamanca, han puesto en práctica en las recientes elecciones europeas un sistema de voto electrónico. ¿Cree que se afianzarán a corto plazo operaciones como ésta? Existe una traba importante, y es el importante segmento de población que es ajeno a internet.

A corto plazo probablemente no, pero estas iniciativas son importantes porque ayudan a que podamos integrar las ventajas de las nuevas tecnologías en nuestra vida diaria. Esa traba de la que habla se denomina brecha digital, y no está dada tanto por la poca disponibilidad de las nuevas tecnologías sino por la falta de educación en el uso de las mismas.

Los gobiernos buscan la manera idónea de endurecer la legislación en materia de internet mientras aún existe gran confusión en la sociedad sobre lo que está permitido o no en la red. ¿Cuál es su postura al respecto?

La Red representa por primera vez un ámbito donde las personas pueden comunicarse a nivel mundial libremente, donde no es fácil delimitar fronteras ni jurisdicciones. Muchos gobiernos intentan mantener un esquema de control sobre internet, y eso, por su misma naturaleza, se ha ido revelando como imposible tras cada intento.

Internet es una parte de nuestra sociedad, y por eso veo necesario que se legisle sobre ella, pero sin coartar las libertades de los usuarios. No ayuda a clarificar el panorama la gran desinformación que hay en general sobre estos temas, propugnada por ciertos grupos de presión. Actualmente se llama piratas a personas que comparten música en internet (lo cual es legal en España cuando se hace sin fines comerciales) mientras otros hechos como el robo de identidad o ataques a servidores son archivados por una Justicia que no está debidamente formada sobre esta materia.

En la línea de la anterior pregunta, ¿cree que medidas como rebajar la velocidad o desconectar a los infractores son la solución al problema?

No, en absoluto. Son medidas que, en primer lugar van contra la privacidad de los usuarios y su derecho a usar Internet, y además de eso, no forman parte del desarrollo de una nueva industria de contenidos culturales, se limitan a legislar pensando que los antiguos esquemas seguirán funcionando, como si no hubiera habido un cambio fundamental en el alcance y producción cultural con el advenimiento de internet.

Participó en la creación de 20palabras. ¿En qué consistió este proyecto?

20palabras fue una publicación digital que combinó una redacción distribuída con el microblogging: unos 20 periodistas desde diferentes lugares del mundo, enviábamos noticias en unas 20 palabras, que se publicaban automáticamente en la web y también se recibían en dispositivos móviles. Como proyecto comercial no prosperó pero atrajo mucho interés y fue un experimento de periodismo adaptado a estos tiempos que nos dejó un aprendizaje impagable.

BYMC 2009

Este año por primera vez pude estar en el Blogs y Medios de Granada, unas jornadas que reúnen a gente haciendo periodismo en los medios e internet.

Hay mucho de aire fresco, literal y no literal, en unas charlas que se dan en un patio granadino. Me perdí la primera jornada porque estaba dando una charla en el SICARM pero llegué a la noche al Beers&Blogs y los Flash-shows y al día siguiente pude ver dos mesas muy buenas: Podcasts y Videoblogs; y el futuro de la prensa según Nacho Escolar.

Los mejores resúmenes de lo que se dijo los ví aquí:

Microsiervos: Blogs y Medios, día 1 y 2
Marta Peirano: Es muy difícil ser sarcástica en la red
Gumersindo Lafuente: «En internet estar tres meses haciendo lo mismo es comenzar a morir poco a poco»
Wicho: «Hace tiempo que hemos llegado al límite de la plataforma» en Microsiervos
Héctor Milla:»En 2012 veo una caja roja conectada a Internet y a la tele para que Balzac.tv ofrezca sus contenidos»
Ignacio Escolar: «A la larga, a lo que nos enfrentamos es al fin del lenguaje escrito como herramienta universal»
Sonia Blanco grabó entrevistas para su podcast #32
Mis fotos en el set de Flickr

Like a windowpane

«All writers are vain, selfish, and lazy, and at the very bottom of their motives there lies a mystery. Writing a book is a horrible, exhausting struggle, like a long bout of some painful illness. One would never undertake such a thing if one were not driven on by some demon whom one can neither resist nor understand. For all one knows that demon is simply the same instinct that makes a baby squall for attention. And yet it is also true that one can write nothing readable unless one constantly struggles to efface one’s own personality. Good prose is like a windowpane. I cannot say with certainty which of my motives are the strongest, but I know which of them deserve to be followed. And looking back through my work, I see that it is invariably where I lacked a political purpose that I wrote lifeless books and was betrayed into purple passages, sentences without meaning, decorative adjectives and humbug generally.»

– George Orwell, Why I Write (via tarts)

Photo by jon madison

Entrevista: Se acabó el control absoluto

Gregorio Verdugo publica una entrevista que me ha encantado contestar, sobre todo porque son temas sobre los que pienso bastante aunque no publico mucho.

Cuando estaba en la universidad discutíamos todo el rato sobre lo que tiene y no tiene que ser un periodista, y ahora veo que esas mismas discusiones se extienden en la red, implicando a muchas personas que manejan información. Me parece muy bueno que unos y otros volvamos a revisitar nuestras conclusiones de entonces, que podamos ampliarlas, recuestionarlas y analizar los nuevos esquemas informativos y comunicativos de nuestra sociedad.

Aclaración: fotógrafa sólo amateur, y las apreciaciones sobre mí del primer párrafo son exclusiva responsabilidad del editor de ese blog.

Transcribo aquí la entrevista:

¿Qué fue de la función de servicio público del periodismo?

Ha ido perdiéndose, evidentemente, de la mano del desprestigio de la profesión en general. Las causas son varias pero pasan por la primacía de lo económico frente al rol que siempre tuvieron los medios como portadores de noticias de interés público.

Sin embargo, la función de servicio público sigue existiendo, sólo que ha quedado relegada a lo individual. No creo que nadie estudie periodismo en estos años por ganar bien, porque es una profesión que está muy mal pagada, en nuestros países hispanoparlantes por lo menos.

Estoy hablando de esa pasión por contar la verdad que lleva a tantos estudiantes a seguir esta carrera y a muchos que no la siguen pero que de igual forma publican contenidos con el mismo entusiasmo. Es lo que nos hace seguir siendo periodistas, y no publicistas, por ejemplo. Es tener ese dato que servirá a mucha o poca gente, y saber que vas a publicarlo, no porque alguien te pague por eso, sino porque sientes cierto deber en hacerlo.

Luego en el mundo laboral de los medios eso choca de frente con muchos obstáculos, algunos pese a ello siguen intentando poner calidad en lo que hacen y otros simplemente se amoldan, se resignan.

La función de servicio público sin embargo se sigue cumpliendo porque está en las manos de muchas personas, a nivel individual más que colectivo, poder publicar y tener voz, algo que antes era sólo un privilegio de las empresas periodísticas. Al decir servicio público también estamos dando por sentado que nos tienen que servir la información, masticada y procesada, que hay alguien responsable de proveernos esa información: no estoy tan segura de que eso tenga que ser así. El lector cada vez es más activo y es o debería ser tarea suya saber a quién lee, y qué intereses hay detrás de cada publicación.

¿Es el llamado periodismo ciudadano un bulo para ahorrar costes?

Aunque creo que el nombre de periodismo ciudadano es erróneo, no es un bulo. El «llamado periodismo ciudadano» es un fenómeno real, pero no es otra cosa que parte del contenido generado por usuarios, que de forma masiva, espontánea y sin fines de lucro, se lanzan a publicar video, fotos, texto en Internet.

Efectivamente, han sido muchos los intentos de los medios para utilizar estos recursos como forma de conseguir material informativo a poco o nulo coste, pero no han llegado a formar un esquema sólido de cara al futuro. Una cosa es que un periodista esté alerta a lo que está siendo generado por usuarios y pueda utilizarlo como parte de sus fuentes, y otra cosa diferente es que un medio pretenda suplir a los profesionales con este tipo de contenidos; eso definitivamente no ha funcionado. Cada vez más se necesitan productos informativos de calidad, especialización en los temas y para eso hace falta no sólo talento sino formación, constancia y compromiso con el medio.

¿Supone el periodismo ciudadano el mayor peligro de intrusismo laboral para los periodistas?

No. Pero si un periodista está produciendo contenidos que puede generar cualquier amateur con una cámara entonces sí. El periodista tiene talento, formación y criterios para enriquecer esa información primaria, para investigar más allá y producir una pieza informativa superior.

Sin embargo, muchas veces la situación de devaluación profesional se da porque desde la dirección del medio la exigencia no es de calidad sino de recortar costes, y eso influye negativamente en el producto final, que termina siendo similar al de un amateur entusiasta.

¿Cree necesaria una regulación, fuera de lo que marca la propia ética de la profesión?

En mi carrera he visto demasiados códigos de ética, regulaciones y listas de buenos propósitos. Creo que las regulaciones en la práctica suelen no ser más que palabras, y que el compromiso tiene que darse desde cada profesional, comprometido con su audiencia y bajo la mirada de sus pares.

¿Concibe los medios en manos de los ciudadanos?

Los medios ya están en manos de los ciudadanos, aunque muchos no lo vean, quieran o puedan verlo. Es el principal cambio que se ha producido y que está revolucionando el esquema comunicativo social.

¿Cuál cree que serán las características del medio del futuro?

No lo sé. Creo que no es posible hacer predicciones metidos como estamos en plena etapa de cambios. Los medios se están redefiniendo, algunos buscan una salida derivando sus contenidos hacia la web, otros buscan vender suscripciones. Lo que está claro es que sólo con una mayor honestidad y acercamiento a los lectores podrán subsistir los medios. Se acabó el esquema de autoridad y control absoluto de la información que se publica.

¿Son la colaboración y la complementariedad las claves de las noticias del futuro?

Si entendemos colaboración como apertura del periodista, como una permanente actitud de escucha hacia el resto de la sociedad, sí. Si hablamos de complementariedad en cuanto al cómo, a la técnica, creo que todo lo que pueda hacer que la información sea más clara tiene que usarse.

¿La noticia, como hoy la conocemos, tiene futuro?

La noticia siempre tendrá futuro porque necesitamos saber qué pasa en nuestro entorno. Pero no seguirá existiendo con los mismos formatos. El hipertexto en Internet introdujo unos nuevos códigos de presentación de la noticia, por ejemplo. Los enlaces amplían nuestro conocimiento y nuestras referencias: las noticias están cambiando a través de todas estas nuevas formas de presentarlas.

¿Se puede afirmar, como hacen algunos, que la información es ahora de todos?

Si. Lo es. Antes los medios decidían qué se publicaba y qué no, y lo que no se publicaba nunca salía a la luz. Hoy los medios de publicación están al alcance de cualquiera con ordenador e Internet, cada vez más, y eso significa que hay más espacios para publicar de todo: lo importante, lo superfluo, lo cotidiano, lo específico.

¿Qué es lo que nunca le enseñaron en la facultad de comunicación y debieron haberlo hecho?

No me enseñaron la mayoría de las herramientas que uso ahora para hacer periodismo, pero no podrían haberlo hecho, por que no existían. No me enseñaron nada de lo que creo que es fundamental para esta profesión: tenacidad, curiosidad y pasión en la búsqueda de la verdad, porque simplemente creo que eso no se podría enseñar, lo traes o no. Pero sí me enseñaron a mantener una actitud crítica ante todo lo que me cuentan, leo, escucho, a preguntarme muchas cosas y a entender que no es malo tener más preguntas que respuestas.

No necesitamos periódicos, necesitamos periodismo

Clay Shirky, escritor, consultor y profesor norteamericano, dedicado a analizar los efectos económicos de la tecnología desarrollada en internet y el futuro de los medios, ha publicado un post donde analiza la revolución que está sucediendo en torno a la prensa escrita, la tantas veces ninguneada muerte de los periódicos y ahora ya desesperada búsqueda del nuevo modelo. Si entendiésemos que a partir de ahora no necesariamente periodismo y papel van de la mano, empezaríamos a comprender la situación, que por el momento está hecha más de preguntas que de respuestas. Como en toda época de revolución y cambios, no podemos ver el futuro sin antes experimentar, arriesgarnos, abrazar lo impensable.

Sin que pueda servir de excusa para que lean el post completo, les dejo unos fragmentos:

Inside the papers, the pragmatists were the ones simply looking out the window and noticing that the real world was increasingly resembling the unthinkable scenario. These people were treated as if they were barking mad. Meanwhile the people spinning visions of popular walled gardens and enthusiastic micropayment adoption, visions unsupported by reality, were regarded not as charlatans but saviors. When reality is labeled unthinkable, it creates a kind of sickness in an industry. Leadership becomes faith-based, while employees who have the temerity to suggest that what seems to be happening is in fact happening are herded into Innovation Departments, where they can be ignored en masse.

[…]

“If the old model is broken, what will work in its place?” To which the answer is: Nothing. Nothing will work. There is no general model for newspapers to replace the one the internet just broke.

[…]

That is what real revolutions are like. The old stuff gets broken faster than the new stuff is put in its place. The importance of any given experiment isn’t apparent at the moment it appears; big changes stall, small changes spread. Even the revolutionaries can’t predict what will happen.

[…]

And so it is today. When someone demands to know how we are going to replace newspapers, they are really demanding to be told that we are not living through a revolution. They are demanding to be told that old systems won’t break before new systems are in place. They are demanding to be told that ancient social bargains aren’t in peril, that core institutions will be spared, that new methods of spreading information will improve previous practice rather than upending it. They are demanding to be lied to.

There are fewer and fewer people who can convincingly tell such a lie.

[…]

I don’t know. Nobody knows. We’re collectively living through 1500, when it’s easier to see what’s broken than what will replace it. The internet turns 40 this fall. Access by the general public is less than half that age. Web use, as a normal part of life for a majority of the developed world, is less than half that age. We just got here. Even the revolutionaries can’t predict what will happen.